La discoteca FLUXX, uno de los íconos del nightlife de San Diego, sorprendió a todos al cerrar sus puertas de forma repentina. Exempleados revelan que las condiciones laborales eran insostenibles y que el dueño desapareció con las últimas ganancias. Los clientes que habían comprado pases VIP para eventos próximos exigen reembolsos. Las redes sociales explotan con testimonios de quienes vivieron momentos históricos en ese lugar. ¿Es el fin de una era o simplemente el comienzo de algo nuevo?