Una fiesta de graduación en La Jolla Shores que comenzó de manera inocente terminó con tres jóvenes hospitalizados por intoxicación alcohólica. Los organizadores, menores de edad ellos mismos, habían comprado alcohol con identificaciones falsas. Los padres se culpan entre sí, el establecimiento que vendió el alcohol niega responsabilidad y la policía dice que no puede hacer nada más. Un caso que abre el debate sobre el consumo de alcohol en playas.