El Concejo Municipal de San Diego está considerando una ordenanza que prohibiría por completo el consumo de alcohol en todas las playas públicas. Los defensores dicen que reducirá la violencia y el crimen. Los detractores argumentan que atacará desproporcionadamente a las comunidades latinas que usan las playas para celebrar. Bares y restaurantes costeros temen perder millones. El debate divide a la ciudad en dos bandos irreconciliables.