Un nuevo bar en North Park está cobrando $25 por acceso a áreas 'instagrameables' con decoraciones artificiales de flores, neones y fondos de fotos. Los clientes encantados con sus fotos para redes pagan sin cuestionar. Los críticos lo llaman la muerte de la autenticidad cultural. Los dueños dicen que el mercado habla. Un debate sobre el vacío del consumismo millennial y la adicción a las redes sociales que resuena con millones.