El chef más mediático de San Diego, conocido por llevar la cocina mexicana a los restaurantes de lujo del Gaslamp, admitió en una entrevista que todas sus recetas estrella provienen de cocineras mexicanas inmigrantes a quienes nunca acreditó ni compensó. La comunidad está dividida: algunos celebran que al menos reconoció lo que hizo, otros exigen compensación económica para las mujeres cuyos saberes fueron robados. El debate sobre apropiación cultural se vuelve viral.