Durante años fue el secreto mejor guardado de los locales: una playa pequeña y perfecta al sur de San Diego a la que solo llegaban quienes sabían. Luego un tiktoker la mostró y ahora está invadida de turistas que dejan basura, destruyen el ecosistema y crean accidentes viales en la carretera estrecha de acceso. Los residentes locales organizaron vigilantes voluntarios para controlar el acceso. La guerra digital-presencial está en su punto más caliente.