Hace cinco años había siete salones de baile dedicados a la salsa en San Diego. Hoy quedan dos. El reggaeton y el trap latino han tomado el control de la vida nocturna latina en la ciudad. Los veteranos de la salsa lo ven como una pérdida cultural dolorosa. Los jóvenes dicen que la música evoluciona y no hay que quedarse en el pasado. Los clubs hacen más dinero con el reggaeton. ¿Quién define qué es auténtico y qué no lo es?