Datos oficiales pero poco difundidos muestran que la playa de Imperial Beach registra consistentemente los niveles más altos de contaminación bacteriana y fecal del estado de California. El agua de Tijuana contamina la costa constantemente. Las autoridades emiten avisos pero siguen permitiendo el acceso. Familias que van sin saber el peligro terminan hospitalizadas. El gobierno federal prometió soluciones hace 10 años que nunca llegaron. La comunidad fronteriza está harta.