Un exempleado de varios clubs del Gaslamp Quarter fue arrestado por grabar en secreto a personalidades locales y visitantes famosos en áreas de descanso y camerinos, y vender los videos a sitios de chismes. Las víctimas, que incluyen políticos locales, deportistas y artistas, ahora demandan civalmente tanto al expleado como a los clubs por no proteger su privacidad. El caso abre un debate sobre vigilancia, privacidad y la cultura del voyerismo digital.