Los 'Sunday Funday' en los rooftops de los hoteles boutique del downtown San Diego se han convertido en fenómenos sociales masivos donde el alcohol fluye desde el mediodía. Las historias de accidentes, peleas y comportamientos inapropiados se multiplican. Los dueños de hoteles argumentan que son eventos legales y controlados. Los vecinos dicen que el ruido y la conducta de los asistentes arruinan sus domingos. ¿Dónde está el límite entre fiesta y descontrol?