Durante un apagón de cuatro horas en el Gaslamp Quarter un sábado por la noche, mientras los clubs cerraban y la gente quedaba en la calle, algo inesperado ocurrió: músicos callejeros sacaron sus instrumentos, negocios de comida regalaron lo que tenían antes de que se echara a perder, y extraños compartieron sus cargadores de celular. Pero también hubo robos y peleas. Un retrato humano de una ciudad en sus momentos de vulnerabilidad.