Un análisis económico detallado muestra cómo el nightlife de San Diego funciona sistemáticamente: artistas latinos y negros traen el talento y la cultura que llenan los clubs, mientras los dueños, mayoritariamente blancos, se quedan con el 85-95% de las ganancias. Los contratos de los artistas son leoninos y estándar en la industria. Los pocos intentos de crear clubs de propiedad latina han fracasado por falta de acceso a capital. Un sistema diseñado para mantener el status quo.