La práctica estándar en los clubs de San Diego de cobrar menos o nada a las mujeres para entrar mientras los hombres pagan $30-40 está siendo cuestionada desde varios ángulos simultáneamente: feministas que lo ven como cosificación de la mujer como 'atracción', hombres que lo denuncian como discriminación de género, y dueños de clubs que lo defienden como lógica de mercado. Un debate que toca feminsimo, economía y la naturaleza del entretenimiento nocturno.