Mission Bay, el paraíso acuático de San Diego con 27 millas de playa interior, registra niveles de contaminación por coliformes fecales, metales pesados y microplásticos que exceden los límites seguros varios días al mes. El sistema de monitoreo es inconsistente y los avisos de contaminación a menudo llegan tarde o incompletos. Las familias que van a nadar no están informadas del riesgo real. Un fallo sistemático de salud pública que afecta desproporcionadamente a las familias de bajos recursos que dependen de las playas públicas.