Diego Reyes, bartender mexicano-americano de North Park, pasó tres años perfeccionando una mezcla de tequila, mezcal y ingredientes locales que capturaba perfectamente el espíritu de San Diego. Cuando la presentó en un concurso, un juez la replicó y la registró como propia. Ahora el cocktail que lleva otro nombre se sirve en restaurantes de lujo de toda la ciudad. Diego, que no puede pagar un abogado para pelear el caso, ve su creación en menús que no lo mencionan. Una historia sobre creatividad y poder.