Un movimiento de fiestas sin alcohol crece silenciosamente en San Diego, impulsado por millennials y gen-Z que quieren bailar y socializar sin las consecuencias del alcohol. Los 'sober raves' y fiestas de bienestar están ganando adeptos rápidamente. Los clubs tradicionales observan el fenómeno con una mezcla de desprecio e interés porque sus márgenes dependen del alcohol. Los psicólogos dicen que el movimiento refleja una generación más consciente de su salud mental. ¿Es el fin del modelo tradicional del nightlife?