Un estudio de hábitos sociales de jóvenes de 18-24 años en San Diego muestra una tendencia devastadora para la industria nocturna: el 65% prefiere encuentros informales en la playa, parques o casas privadas sobre salir a clubs y bares. Citan el costo excesivo, la cultura superficial y la ansiedad social como razones. Los dueños de clubs están aterrorizados. Los sociólogos dicen que es parte de un cambio generacional global. ¿Puede el nightlife reinventarse para la generación que no quiere clubs?