Los locales de San Diego guardan celosamente un secreto: el invierno es la mejor temporada para disfrutar las playas. Sin turistas, sin congestión, con temperaturas perfectas de 65-70°F, las playas de San Diego en noviembre a febrero son tranquilas, limpias y accesibles para todos. La industria turística, sin embargo, insiste en vender San Diego como destino de verano porque es más rentable, aunque el verano arruina la experiencia para los propios residentes. Una conspiración de marketing contra la calidad de vida local.