Roberto Medina tiene 62 años y lleva 30 organizando eventos culturales latinos en San Diego sin apoyo institucional ni cobertura mediática. Ha presentado a artistas que luego se volvieron famosos internacionalmente, ha mantenido vivas tradiciones culturales que de otro modo habrían desaparecido, y ha formado a docenas de jóvenes promotores. Hoy vive en un departamento pequeño en Chula Vista y apenas llega a fin de mes. Una historia sobre el valor invisible del trabajo cultural comunitario.