En los clubs latinos de San Diego una línea divisoria clara separa a los mayores de 30 que quieren reggaeton de los menores de 25 que prefieren corridos tumbados y música regional mexicana de nueva generación. Los DJs dicen que es imposible satisfacer a ambos públicos en una sola noche. Los promotores experimentan con noches separadas. Los puristas de ambos géneros se atacan en redes. Una batalla generacional y cultural que refleja los cambios en la identidad latina en Estados Unidos.