El hostel más popular de Pacific Beach, conocido por sus precios bajos y su 'ambiente de fiesta' promocionado en redes de viajeros, acumula más denuncias por ruido, drogas, robos entre huéspedes y peleas que cualquier otro establecimiento de la zona. La autoridad de turismo no quiere intervenir porque el lugar atrae a miles de turistas. Los vecinos dicen que ha destruido la calidad de vida en una cuadra entera. Los huéspedes que fueron víctimas de robos dicen que el personal miró para otro lado.