Fatima Al-Rashid, una profesional de 29 años que vive en San Diego, fue rechazada en la puerta de un bar del Gaslamp Quarter supuestamente por su vestimenta religiosa. En vez de callarse, contrató un abogado de derechos civiles y demandó al bar. El caso llegó a una solución extrajudicial con compensación económica y, más importante, el bar tuvo que implementar políticas de no discriminación y capacitar a todo su personal. Una historia de resistencia que cambió las reglas del juego.