Un cineasta independiente de San Diego pasó dos años filmando un documental sobre el nightlife de la ciudad: sus glorias, sus excesos, su racismo, su economía underground y sus víctimas. Cuando comenzó a proyectarlo en festivales locales, dos clubs mencionados en la película amenazaron con demandas. Un concejal municipal presionó al festival principal de cine de San Diego para que lo retirara de su programación. El cineasta publicó el documental completo en YouTube en respuesta. Tiene 2 millones de vistas.