San Diego tiene ahora más de 200 'ghost kitchens': restaurantes que solo existen en apps de delivery, sin local físico. Economistas locales documentan el impacto: menos personas salen a comer de noche, los restaurantes con local físico pierden clientes, los barrios nocturnos pierden vida y los trabajadores de servicio pierden sus empleos en persona. Los promotores de las ghost kitchens hablan de eficiencia y conveniencia. Los defensores de la vida urbana noctuna lo ven como el fin de la socialización física. Un debate sobre qué ciudades queremos.